Luis Carlos y El Tiempo

viernes, 10 de febrero de 2012


Los datos usados en esta entrada, fueron conseguidos gracias a investigaciones publicadas en La Silla Vacía (www.lasillavacia.com)

Colombia se ha acostumbrado a que los medios de comunicación sean manejados por los grandes empresarios y multi-millonarios del país. RCN con Carlos Ardila, El Espectador y Caracol TV con Santo Domingo son los dos casos más llamativos de esta estructura de poder de los medios colombianos. Pero ese panorama se puede ampliar, pues muy probablemente hoy mismo o en algunos días, se oficializará que Luis Carlos Sarmiento Angulo, el banquero más exitoso del país, se habrá quedado con la mayoría de acciones del periódico más importante, El Tiempo.

“¡No sólo en Colombia pasa!” dirán algunos, y pondrán como ejemplo a Berlusconi en Italia (quien llegó a ser Jefe de Estado), Murdoch en Inglaterra y varios casos en Estados Unidos, entre muchos otros en el mundo. Pero independientemente de que este no sea el único lugar en el que poderes económicos se hacen a grandes medios de comunicación, es importante señalar en este caso específico, por qué puede ser “peligrosa” o “incomoda” esa noticia:

Las empresas de Sarmiento

Sarmiento es uno de los hombres más adinerados del país, con acciones en varios sectores e industrias y con una historia empresarial admirable. Ya tenía una pequeña participación en El Tiempo, pero si la noticia se confirma, ahora será el dueño mayoritario del periódico. Pero ¿qué tantas empresas tiene Sarmiento Angulo?

  • · Industria Turística: Corficolombiana, dueña de Hoteles Estelar (Hotel La Fontana, el Intercontinental de Cali, el Almirante de Cartagena y el Alto Prado, de Barranquilla).
  • · Industria Energética: Corficolombiana, dueña del 24,9% de Promigas. 3,8% en la Empresa de Energía de Bogotá y 1,68% en Gas Natural. También del 14% en Terpel.
  • · Industria Construcción: Tiene la Constructora Luis Carlos Sarmiento Angulo, conocida como Construcciones Planificadas S.A.
  • · Industria Vial: Tiene porcentajes de las concesiones viales Buga-Tulúa-La Paila- La Victoria, que conecta Buenaventura y zonas centro y norte del país; en la concesión Fontibón-Facatativá-Los Alpes; en la doble calzada Bogotá-Villavicencio; y en un tramo de la Ruta del Sol, entre otros. También en la de Aeropuertos.
  • · Industria Agraria: Tiene 16.000 hectáreas de palma, caucho, arroz y algodón en los Llanos Orientales y ha invertido 100 millones de dólares a través de Corficolombiana. Corficolombiana es socio de Unipalma, que espera producir aceite de palma en 12.000 hectáreas en los Llanos, y de Malvalle, empresa de la Organización Pajonales, que explota 4600 hectáreas de caucho entre Puerto López y Puerto Gaitán. Pajonales también produce arroz, algodón y sorgo en el Tolima.
  • · Sector Financiero: El sector en el que Luis Carlos Sarmiento es más fuerte. Grupo Aval es dueño directa o indirectamente de varios de los bancos comerciales más importantes del país y sus compañías filiales (compañías fiduciarias, de leasing, almacenadoras, corporaciones financieras) y la mayor administradora de fondos de pensiones en el país. Banco de Bogotá S.A., Banco de Occidente S.A., Banco AV Villas S.A., Banco Popular S.A., y Porvenir, su administradora de pensiones.


¿Problema de Intereses?

Al ser dueño de bancos y empresas, además de participación en muchas industrias del país, la información del periódico más leído puede estar sesgada o puede ser leída con suspicacia (como dijo Lasillavacia.com). Esto debido a que cualquiera podría pensar que algunos temas se tocarán (o se dejarán de tratar) de una manera determinada para favorecer los intereses del dueño.

¿En qué cosas puede tener intereses Sarmiento para qué la información en El Tiempo se lea con un poco de sospecha? Podrían existir muchos otros temas, pero esos son los más importantes.

1. Reforma a la Justicia: Sus empresas son usuarias del sistema judicial y lo utilizan para cobrar a deudores morosos. Su interés por este tema ya influyó en El Tiempo y en Juan Manuel Santos con notas como estas:

o NOTICIA 1

o NOTICIA 2

2. Reforma Tributaria: El gobierno está preparando para Marzo una reforma tributaria que supuestamente va a simplificar el recaudo y a eliminar las exenciones a empresarios y a industrias (en las cuales Sarmiento tiene muchas empresas). Además la reforma tributaria puede llegar a tocar el 4 X 1000, impuesto que favorece a los bancos y al sector financiero.

3. Tercer Canal: Incluso con Grupo Planeta como dueña de El Tiempo, cualquier información del periódico con respecto al tema debía ser leída con cuidado. Para nadie es un secreto que para los dueños de El Tiempo, es muy atractivo obtener el tercer canal privado.

4. Reforma Pensional: Al ser dueño de Porvenir, el fondo privado de pensiones y cesantías más grande del país, ya tiene un interés en cualquier tema que toque esta reforma.

5. Algunos Proyectos de Gustavo Petro: El alcalde de Bogotá tiene dos proyectos en mente: “Agua Gratis para todos” y “Fusionar las tres empresas de servicios públicos”. Sarmiento tiene participación en la Empresa de Energía de Bogotá y en una de las plantas de agua con concesión (Tibitoc).

6. Debate sobre costos financieros en Colombia: Algunas decisiones sobre costos financieros en Colombia y cobros bancarios (costos de usar cajeros, costos de usar tarjetas) que últimamente se han tratado de bajar para proteger al consumidor financiero lo pueden afectar directamente por el Grupo Aval.

7. Precio de Gasolina y Gas: Al tener participación en Terpel, Promigas y Gas Natural, el interés económico en decisiones sobre esa materia existe.

La independencia periodística es una de las exigencias para una información veraz y neutral, pero también es una utopía en el mundo. Sin embargo es bueno tener en cuenta que muchas veces los medios de comunicación logran mostrar carácter y autodeterminación a pesar de ser manejados por grupos económicos poderosos, pongo como ejemplo a El Espectador, uno de los mejores periódicos del país y que hace parte del Grupo Santo Domingo.

El Tiempo, periódico más leído del país, deberá demostrar que por encima de un negocio más para Luis Carlos Sarmiento, cumple con su función fiscalizadora e informativa, y que la neutralidad, independencia y la veracidad de la información, estarán por encima de intereses económicos de su nuevo dueño mayoritario.

Año Nuevo

sábado, 31 de diciembre de 2011

Todos tenemos sueños y metas. Algunos saben que quieren hacer con sus vidas, otros aún no. Pero poco a poco, todos lo vamos descubriendo. Algunos creemos en Dios, de diferente manera y desde nuestro propio punto de vista, otros no, pero cren en el destino y en la fuerza que este tiene. Otros no cren en nada, o depronto sí, pero no lo saben.

Cada final de año debe ser la oportunidad para que todos pensemos en nuestras vidas, en lo que queremos lograr y en lo que hemos logrado. La oportunidad para que reflexionemos y saquemos fuerzas para seguir adelante o para volver a empezar. El momento de recargar energías.

Cada final de ciclo ha sido desde épocas milenarias y en culturas antiguas un momento de fiesta y celebración; un comienzo de otra vuelta más de la tierra por su orbita.... un nuevo comenzar.

A todos, amigos y no amigos, familia, conocidos, compañeros, colegas... a todos, les deseo un feliz año 2012.... que les sirva para continuar construyendo su vida y su camino... que sea un año de aprendizajes, buenos momentos, malos momentos y errores; que aprendan que muchas veces las equivocaciones son tan (o más) importantes que los aciertos y que sobretodo continuen viviendo sus vidas con el animo con el que se deben vivir.

Feliz 2012.... adelante.

De Petro y los procesos de paz.

lunes, 31 de octubre de 2011

La elección de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá ha generado todo tipo de comentarios y reacciones en la sociedad colombiana, en la cual la doble moral es una característica común. Yo no estuve ni estoy de acuerdo con esa elección, pero la razón que esgrimen la mayoría de colombianos para renegar del resultado de este domingo es que Petro fue guerrillero del M-19 y que asesino y secuestro personas. Lo que olvidan todos es que hubo un proceso de paz de por medio y que lo que se busca en mecanismos de negociación con grupos guerrilleros, es que ingresen con todos sus derechos a tener una vida normal.

La paz requiere sacrificio; desmovilizar a un grupo insurgente, implica garantizarles que es mucho mejor luchar por sus ideales en el sistema democrático que existe en el país, que hacerlo empuñando las armas. Cuando una persona logra entender esto, merece todo el apoyo de la sociedad para que al menos pueda ingresar al sistema a sobrevivir. A Gustavo Petro se le entrego una amnistía, que puede ser cuestionable, pero a cambio el M-19 entregó las armas, se integro a la vida civil y participó en la construcción de la constitución política de 1991, de lejos la mejor que ha tenido Colombia. Él, es la prueba viviente de que la paz es posible. Es un ejemplo para los guerrilleros de las FARC y el ELN de que la vía democrática es mucho mejor que la vida armada. No comparto todas las ideas de Petro, pero me alegra en cierta medida que haya mostrado que en Colombia la reconciliación sí es posible.

Aclaro que no voté por Petro para la alcaldía, no por haber sido exguerrillero, sino porque sus propuestas no me convencen; me parecen hechas sólo para ser elegido, irrealizables e ilógicas. Además me parece que se encontró en la alcaldía un premio de consolación y que no se pensó la ciudad enserio y nunca ha tenido un proyecto claro para la misma, pero espero que le vaya bien en la alcaldía, no sólo porque de él depende gran parte de mi vida normal en Bogotá, sino porque quiero que esta ciudad salga adelante. Además, si a Gustavo Petro le va bien en el segundo cargo de elección popular más importante del país, Colombia demostrará que está lista para una paz verdadera, en la cual todos tengan el derecho y la oportunidad de llevar a cabo sus ideas políticas cuando la mayoría, como en este caso, lo aprueba. Si a Petro le va bien, los guerrilleros sin norte que hoy en día están en la selva (y que son muy distintos a los que hicieron parte del M-19), se quedaran sin su más fuerte argumento para continuar allá (que en Colombia no se puede llegar a gobernar a las buenas con ideas de izquierda).

Uso las palabras de mi amigo Santiago Andrade en Facebook que me parece, en parte, resumen perfectamente lo que quiero decir:

“ ¿Cuál es el verdadero motivo de un proceso de paz? La paz, sin lugar a dudas, y para ello es necesario, también, lograr mecanismos por los cuales la insurgencia pueda participar en las prácticas democráticas vigentes. La negociación tiende a lograr mostrarle a los movimientos guerrilleros que la mejor forma de luchar contra los modelos establecidos es a través de la democracia y no por la lucha armada. Siendo así, no entiendo como aquellas personas que dicen defender la paz se sienten ofendidos con que alguien que solía ser guerrillero haya llegado a la Alcaldía de Bogotá, cuando esa es precisamente una muestra de lo que se puede lograr mediante un proceso de paz.”

Cualquiera tiene el derecho de no estar de acuerdo en la elección de Petro como alcalde, pero si van a usar el argumento de que fue exguerrillero, reflexionen un poco sus palabras y piensen si de verdad quieren lograr algún día la verdadera paz en este país (la cual no se logra ‘a bala’ sino en una mesa de negociación). ¡Bienvenido el debate!

¿Votos perdidos?

miércoles, 26 de octubre de 2011

‘¿Por quién va a votar?’, ‘Por Carlos Galán’, ‘Huy, ¿va a perder el voto?’

Esa conversación la he tenido varias veces durante las últimas semanas; con las elecciones locales tan cerca y el cubrimiento cada vez mayor de los medios de comunicación, es inevitable hablar de candidatos, política y votos.

Mucha gente piensa que votar por un candidato que vaya mal en las encuestas es perder el voto. Esa misma gente, desgraciadamente una gran mayoría de colombianos, prefiere votar “en contra de…” en vez de votar “a favor de…”. ¿Qué es realmente perder el voto? Perder el voto es perder la oportunidad de mostrar su punto de vista a conciencia sobre que opción creé que es la más acertada para el país, el departamento o la ciudad en la que vive. En ese sentido, usted pierde más su voto si se lo da a alguien que no lo convence tanto sólo porque tiene más posibilidades de ganar que el que sí lo convence.

Las encuestas muestran una tendencia, es cierto, pero ese juego de encuestas es un círculo vicioso en el cual la gente deja de ver otras opciones, que generalmente son mejores que las que van arriba, sólo porque no puntean. En ese sentido cada encuesta es profundización de la anterior, a menos que pase algo extraordinario (como una alianza).

La mentalidad de que un voto por un candidato que a uno lo convence, pero que no va a ganar es un voto perdido, es la que hace que sean elegidos presidentes como Andres Pastrana o alcaldes como Samuel Moreno. El voto debe ser a conciencia y por las propuestas que uno considere convenientes. Jugar a votar por favoritismos o por ‘no perder el voto’, echa al traste el concepto de democracia, de por sí ya muy pisoteado en el país.

En esta campaña a la alcaldía de Bogotá, ese pequeño defecto democrático es el pan de cada día. “Yo quiero votar por Aurelio, pero con tal que no gane Peñalosa, voto por Petro”, “¡Petro!...no, será votar por Peñalosa para que no gane ese man, aunque me gusta más Luna”… Si usted no considera que Petro ni Peñalosa tienen buenas propuestas para ser alcaldes, pues no vote por ninguno de ellos, está la opción de otros 6 candidatos que presentaron su nombre.

Reflexione sobre que es de verdad perder el voto. Si queremos una democracia de verdad representativa y funcional, una primera medida es votar por quien lo convenza, sea quien sea, así no tenga opciones reales de ganar; tal vez si todos lo hicieran así, los buenos candidatos que ‘no tienen opción’, la tendrían.

Certificado de doble moral.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Colombia es un país que produce noticias cada minuto. Muchas de ellas son indignantes por sí mismas y otras lo son por la importancia o el enfoque que le dan los medios de comunicación más influyentes. Pensaba escribir una pequeña diatriba contra nuestro honorable presidente del senado, Juan Manuel Corzo, quien en un arranque de sinceridad en una emisora confesó que una de las razones para aprobar el subsidio a la gasolina de los congresistas en las mesas directivas era que los 16 'millonsitos' que recibía mensualmente no le alcanzaban para 'tanquear' sus dos carros. Sin embargo, la noticia es tan indignante por sí misma que ya no requiere que hable en profundidad del tema para demostrar las grandes paradojas de la inequidad y la injusticia en este país.

Otro de los grandes titulares del día, por el contrario, me parece que puede generar un buen debate en torno a lo que en realidad significa y a la verdadera importancia o relevancia que tiene. Dice una de las noticias de El Tiempo: "EE. UU. certifica a Colombia en DD. HH. y desembolsa US$ 23 millones". A primera vista se lee como una noticia muy alentadora y halagadora; una de las mayores críticas al accionar del país en los últimos años ha sido el manejo de los Derechos Humanos en la fuerza pública y por parte del estado, además la 'certificación' viene acompañada de una buena cantidad de dinero. Pero en este caso es necesario analizar las cosas un poco mejor:

¿Quién nos está certificando?.. Los Estados Unidos de América, es decir, los mismos creadores de excesos tan degradantes como las dos bombas atómicas lanzadas contra la población civil (Hiroshima y Nagasaki), los mismos que se inventaron una posesión de armas nucleares por parte de Hussein para poder invadir Irak, los mismos que usaban el Body Count para mostrar resultados en la guerra de Vietnam (con mayoría de bajas civiles), y para no ir muy lejos, son los mismos que hace un año y medio estaban en el ojo del huracán por el maltrato de los presos de Guantanamo y Abu Ghraib. Yo me pregunto, ¿Qué poder moral tienen los Estados Unidos para venir a certificar o decertificar a alguien en Derechos Humanos cuando ellos son de los mayores violadores de DD. HH. en la historia?...

¿Para qué sirve la certificación?.. Fácil, desde que se creó el Plan Colombia (en el gobierno de Andrés Pastrana) el congreso norteamericano dejo especificado por ley que el 30% de esa ayuda anual dependía de una revisión del respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos por parte de Colombia. De ese modo puede considerarse justificada la certificación, puese yo no le voy a entregar una millonaria suma que sale de mí presupuesto como país a cualquier otro gobierno sin solicitarle lo que yo quiera. Prácticamente el Plan Colombia es un regalo (de muchos millones, insisto) del gobierno de Estados Unidos a Colombia para su lucha contra las drogas y el 'terrorismo', y de ese modo si ese gobierno quiere hacer una verificación de que todos los Colombianos tienen que ser bilingües para entregar esa plata (uso el caso de manera de ejemplo), lo puede hacer.

Teniendo en cuenta estos elementos, ¿Cuál es la verdadera importancia de la certificación?... la respuesta es muy sencilla: la plata que el ejército va a recibir. La certificación no es importante por lo que se certifica, pues un país como el de los Estados Unidos, acostumbrado a cometer infracciones contra los Derechos Humanos cuando de cumplir sus metas económicas y de poder se trata, no puede generar una opinión confiable acerca de cuando un país respeta o no respeta el DD. HH. Carece de moral para hacerlo, es como si el Bolillo Gómez sacara certificaciones de respeto por las mujeres. Creer que porque los vecinos del norte lo dicen, acá ya somos ejemplo de defensa de los derechos humanos es un error muy grande.

Yo no puedo entrar a calificar si actualmente las Fuerzas Militares están respetando o no los Derechos Humanos, ni sé si barbaridades como los 'falsos positivos' ya se dejaron de cometer. Ojalá y sea así, pero me produce mucha rabia ver esa doble moral de los Estados Unidos con su 'certificación' de Derechos Humanos, y esa 'emoción' de nuestro país en general por ver en esa certificación una especie de documento a mostrar para garantizar nuestro respeto por valores fundamentales. No lo es. Estados Unidos puede estar en su derecho de pedir lo que quiera y expedir lo que le plazca para regalarnos su plata, pero los colombianos y los medios de comunicación, debemos tener la claridad de saber que una certificación de respeto a los Derechos Humanos expedida por los Estados Unidos, tiene tanta validez como una certificación de austeridad y ahorro expedida por el presidente de nuestro congreso.